Los perros en la seguridad

Casi todos hemos tenido perros en la seguridad de la casa, casi siempre como mascota. Disfrutamos de su compañía, su afecto y los consideramos parte de la familia dándoles cuidado y protección.

Son pocas las personas que conocen el potencial que tienen los perros para garantizar nuestra seguridad.

No importa su tamaño o su raza, todos se encuentran dotados de un conjunto de sistemas que los convierte en un arma contra las amenazas y riesgos.

La virtud más reconocida en ellos es su  capacidad de actuar como un sistema de alarma. Alertando sobre la presencia de extraños, identifica riesgos y los comunica a través de su actitud. Haciéndonos sentir seguros y protegidos.

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Los perros como recurso para la seguridad

Desde el primer encuentro del hombre con los perros y su domesticación, estos animales comenzaron a cumplir funciones de custodia. Guardaban la integridad de los agricultores, luego de los cultivos y más tarde de los rebaños, a cambio de comida segura y reconocimiento.

Han acompañado al hombre en la siembra, en las labores de cacería y hasta en la guerra.

Lo cierto es que existe un sentimiento entre aquellos que tienen un perro: “cuando estoy con mi perro me siento seguro”. Si su perro es pequeño, sabrá de la existencia de cualquier amenaza, apenas aparezca.

Pero, si su perro es grande, la confianza no tiene límites. Sentirá que puede ir a cualquier lugar y a cualquier hora sabiendo que está protegido por un guardaespalda, que puede entregar la vida por usted, sin ningún problema.

 

Las mascotas nos cuidan

Es común que exista un perro en los hogares donde hay niños, con el ánimo de protegerlos ante cualquier intruso. Existen los perros lazarillos, educados especialmente, para cuidar de las personas con discapacidad. Y, en muchas comunidades, cada persona se hace acompañar por su propio perro.

Se crían razas especiales y entrenan, para acompañar a personas que pueden ser susceptible de secuestros y amenazas.

Son muchísimos los integrantes de cuerpos de seguridad que tienen su perro para garantizar su protección y/o para facilitar algunos procedimientos policiales

 

Los perros en la seguridad patrimonial

El rol más común de los perros en la seguridad es la custodia patrimonial. Se emplean para proteger un espacio o inmueble ante la posibilidad de ser asaltado.

Suelen encontrarse acompañando a oficiales patrimoniales de parques, boulevares, instalaciones policiales y militares, entre otras.

También, son empleados como parte de los recursos del sistema de seguridad patrimonial, implementado por algunas empresas u organizaciones.

De manera general, en nuestros hogares, suele haber un perro que cumple el servicio de alarma e incluso puede ser un arma letal contra los invasores y malhechores.

 

Los perros en la seguridad pública

Los perros también son empleados en los cuerpos policiales como un colaborador  muy eficiente para prevenir el tráfico de estupefacientes. Colabora en la localización de personas extraviadas o secuestradas.

También ayudan con la exploración de lugares inaccesibles; la persecución y captura de delincuentes; la localización de cadáveres, y  la protección de los oficiales en las rondas de vigilancia y otras.

Fortalezas de los perros

Los perros son un excelente recurso para la seguridad gracias a sus cualidades. Estos animales se caracterizan por:

  •  Que tienen la capacidad de escuchar sonidos débiles a distancias cinco veces más lejos que los humanos.
  • Están dotados con una capacidad entre 200 a 300 millones de receptores olfativos
  •  Pueden ajustar rápidamente la vista a los mínimos cambios de la luz. Algunas apenas perceptibles por el ojo humano, alcanzando una excelente visibilidad, en penumbras.
  • Se comunica con un lenguaje corporal y puede leer y anticipar las posturas de quienes le rodean.
  • Un gran poder de observación del rostro por lo que puede reconocer las intenciones y emociones de las personas.
  • Reconocen el liderazgo y lo aceptan, lo que le permite seguir y obedecer
  • Son empáticos, construyen relaciones simbióticas con sus dueños
  • Aprenden con facilidad códigos y protocolos de combate y defensa
  • En los estados de alerta son rápidos y furiosos.

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